¿Por qué apuntar a mi hijo a un grupo scout?

Comienza Septiembre y con la vuelta al cole una de las decisiones que las familias deben tomar es qué educación extra escolar queremos darles a nuestros hijos.

Y una de esas opciones es el Movimiento Scout, un movimiento educativo en el tiempo libre que atiende a la educación integral de los niños y jóvenes. Cubriendo el área cognitiva, física, afectiva, emocional y espiritual de forma global y juega un papel educativo que permite llegar a los niños dónde la escuela o las familias no son capaces de llegar.

Es un movimiento con un método que tiene más de 100 años y que sigue siendo válido y funcionando, habíendose adaptado a las necesidades y a la realidad que tenemos actualmente. Se basa en unos valores y principios que quedan resumidos en forma de la «Ley Scout» que desarrolla actitudes como: el respeto, autosuperación, el trabajo, esfuerzo, compañerismo, etc. y que cuando se adquiere el compromiso con estos valores queda reflejado en forma de «Promesa» que es la famosa pañoleta que llevan los scouts en el cuello.

El escultismo se basa en un proyecto educativo sólido, amplio y bien asentado que cuenta con una finalidad y unos objetivos claros que le dan consistencia y hace que permanezcan en el tiempo. Esta idea de futuro hace que los grupos funcionen.

El movimiento scout cubre ampliamente las diferentes edades de los educandos, que va desde lo 6 años hasta los 21 y se sigue un método de trabajo común aunque adaptado a la edad. Uno de los puntos del método es el sistema de proyectos, tan famoso ahora en la escuela y que tiene su precedente precisamente en el escultismo.

El escultismo no se trata de una «guardería» a la que los niños van a pasar el rato si no que implica un compromiso real y una verdadera acción  educativa.

El contacto con la naturaleza es uno de sus principios fundamentales y que en la medida de las posibilidades se trata de mantener, desarrollando parte de su actividad en la naturaleza mediante campamentos, marchas, acampadas, etc. Permite conocer lugares y realizar actividades muy diferentes a las que los niños y adultos estamos acostumbrados a hacer.

El escultismo enseña una serie de habilidades personales y sociales fundamentales para la persona y para desenvolverse en la vida cotidiana tales como: hablar en público, capacidad de organización y planificación, liderazgo, desenvolerse ante situaciones imprevistas, trabajar en equipo, etc.  Sin duda se trata de unas aptitudes y capacidades que son muy útiles para la vida del día a día y también para el desarrollo profesional.

El poder convivir y aprender con un grupo de iguales, en un ambiente diferente al habitual es sin duda otra de las posibilidades que enseña el escultismo. Es sin duda un ejercicio de responsabilidad y de autonomía tanto personal como social.

Estas son sólo algunas de las muchas razones por las que formar parte de un grupo scout.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *